BIOGRAFÍA

Elvira Barboza nace en Buenos Aires. Durante la dictadura sus padres se exilian en Madrid, con su familia; Elvira tiene tres años.

Sus padres son pintores y el exilio le da una familia improvisada: argentinos del mundo literario y artístico, «tíos y tías» que van y vienen del aeropuerto. Se forma en la educación pública de una España en transición.

Estudia cine en la Universidad Complutense de Madrid. ¿Por qué cine? Porque le cuesta decidirse. Le gusta la pintura, la escritura, la danza, el teatro, el cine… Y es el séptimo arte quien parece englobar todo.
De espíritu aventurero y enamorada del cine y de la cultura francesa, decide estudiar el último año de carrera en Paris como Erasmus. En la Universidad de Saint Denis aprovecha su estatuto de becaria para tocar un poco a todo: el canto, el teatro, el dibujo, todas las técnicas de cine… Realiza su primera película en la facultad (dentro del taller de cine experimental, en 16 mm) : TRAZOS, que pone en paralelo la composición del dibujo y la coreografía de la danza.

Aún no suficientemente osada para lanzarse a la realización, decide dominar más las técnicas cinematográficas. Trabaja en Duboi (empresa de efectos especiales) y se forma en diferentes dominios de la post-producción audiovisual, sobretodo en los efectos especiales. Termina orientándose hacia un oficio más en relación con la narración: el montaje y pasa a ser free lance.

En el 2004, en paralelo al trabajo de montaje, realiza una escuela de teatro, con Carlo Boso. La Commedia dell’arte, y el estilo que tiene ese género de construir historias de una forma lúdica y colectiva a partir de improvisaciones, la sumergen en la mecánica de la dramaturgia. Se pone en escena y actúa en obras de creación colectiva.

Tras un taller con Ariane Mnouchkine, se crea una compañía con actores de diferentes horizontes. En el 2012, bajo la dirección de Sophia Von Gossen, montan «Papa doit manger» de Marie N’Diaje. Con la intención de promover la obra, Elvira Barboza y una parte del equipo se lanzan a realizar teasers one shot: una idea y un día de rodaje, el resto se construye filmando.

Es a través del juego y de la improvisación que decide realizar diferentes cortometrajes. Presentarse a concursos, filmar las vacaciones … todo son excusas para contar historias. Es así que las vacaciones ven nacer una serie: « ESE VERANO… ». Tomas cogidas aquí y allá en escenas de familia, terminan dando lugar a una narración que se escribe casi sóla, los últimos días sirven para darle un sentido a todo, poner en escena y filmar el resto de la película.

Aprovechando el impulso, participa como realizadora al Kino K de Saint Ouen, y el desafío de hacer una película en tres días ve nacer el cortometraje: ¿TINTO O BLANCO ?. El trabajo de escritura se hace un poco al estilo de la Commedia dell’arte: los actores improvisan a partir de una linea narrativa: conocen el principio, el nudo y el desenlace, pero los diálogos se inventan en el momento, el guión se construye poco a poco, haciendo y rehaciendo. El montaje es una parte importante del trabajo puesto que continúa ese juego de escritura, jugando con la cronología de las tomas, hasta que el puzzle narrativo tome forma. La película se construye como un cadáver exquisito, siempre gracias al juego, a la diversión, y dejando lugar a la imaginación de todos al servicio de una historia.